viernes, 15 de agosto de 2008

CAJÓN DE SASTRE (II): SUPERSTICIONES


No, queridos colegas de blog, no he aparcado las anécdotas históricas, pero digamos que hago un paréntesis, que, sin eludir la historia, si abordo un apartado que en algunos hechos o momentos, ha podido provocar decisiones históricas.

Todos tenemos nuestras pequeñas manías o somos más o menos supersticiosos, según nuestras creencias, nuestro instinto o como nos hayan marcado los acontecimientos en nuestra vida.

Napoleón temía a los gatos negros y Sócrates el mal de ojo. A Julio César le aterrorizaban los sueños y Enrique VIII aseguraba que la brujería le había inducido a casarse con Ana Bolena. Pedro el Grande, zar de todas lar Rusias (1672-1725), experimentaba un terror patológico cuando tenía que cruzar puentes, y Samuel Jonson autor del primer diccionario en lengua inglesa (1755), siempre iniciaba la entrada o la salida de un edificio con el pie derecho.

Las supersticiones surgieron de modo muy directo y contundente. El hombre primitivo, al buscar explicaciones para fenómenos tales como el rayo, el trueno, los eclipses, el nacimiento, la muerte, etc. carente de conocimientos sobre las leyes de la naturaleza, desarrolló una creencia en los espíritus invisibles. Observó que los animales poseían un sexto sentido que les advertía e imaginaron que los espíritus les alertaban secretamente.

Esta es la explicación básica, casi de diccionario para la superstición, pero en los albores del siglo XXI, las supersticiones tienen absoluta vigencia. ¿Por qué decimos “Jesús” cuando alguien estornuda? ¿Por qué un espejo roto o un gato negro traen mala suerte?.

Bueno, para la primera pregunta, hemos de trasladarnos a la Italia del siglo VI. Geseundheit, dicen los alemanes; Felicità dicen los italianos; los árabes juntan las manos y hacen una profunda reverencia. Seguramente, parecerá curioso, pero toda cultura creen en algún tipo de bendición cuando alguien estornuda.

Bien, durante siglos, el hombre creyó que la esencia vital, el alma, residía en la cabeza, y que un estornudo podía expulsar accidentalmente esta fuerza. Esta sospecha se veía reforzada por los estornudos de los enfermos en sus lechos de muerte, ante lo cual, los médicos hacían ímprobos esfuerzo para contenerlos.

La ilustración sobre este tema llegó con Aristóteles e Hipócrates en el siglo IV antes de Cristo; el estornudo era la reacción de la cabeza contra una sustancia ofensiva que se introducía por la nariz. Observaron que cuando el estornudo se asociaba con una enfermedad pre-existente, pronosticaba a menudo la muerte, por lo cual, recomendaron bendiciones tales como: “Larga vida para ti”, “Que goces de buena salud” “Que Júpiter te guarde”.

Cien años más tarde, los romanos opinaban, que si una persona sana estornudaba, intentaba expulsar los espíritus siniestros de posteriores enfermedades.

La expresión cristiana “Jesús” en el sentido de un “Dios te bendiga”, tiene su origen en el fiat papal del siglo VI, durante el pontificado de Gregorio Magno. Una epidemia virulenta asolaba Italia, y uno de sus primeros síntomas era una serie interminable de violentos estornudos. El papa Gregorio pidió a los sanos que rogaran por los enfermos y también ordenó que frases bien intencionadas, aunque vanas, “Que tengas buena salud” fueran sustituidas por una invocación más urgente y concreta “Jesús”.

La rotura de un espejo como signo de mala suerte, procede del Siglo I. Se originó antes de que existieran los espejos de vidrio. Los primeros espejos utilizados por los antiguos egipcios, los hebreos y los griegos, eran de metales como en bronce, el latón, la plata, y el oro pulimentados, y por tanto, irrompibles. . En el siglo VI antes de Cristo, los griegos habían iniciado una práctica de adivinación basada en espejos, llamada catoptromancia, en la que se empleaban unos cuencos de cristal o cerámica llenos de agua. El cuenco de cristal lleno de agua, se suponía que revelaba el futuro de cualquier persona cuya imagen se reflejara en la superficie del mismo.

Si uno de estos espejos se caía o rompía, la interpretación inmediata por parte de un “vidente”, era que la persona que sostenía el cuenco no tenía futuro.

En el siglo I d.C, los romanos adoptaron esta superstición portadora de mala suerte y le añadieron un nuevo matiz, que es nuestro significado actual. Sostenían que la salud de una persona cambiaba en ciclos de siete años. Puesto que los espejos reflejaban la apariencia de una persona (es decir, su salud), un espejo roto anunciaba siente años de mala salud y de infortunios.

En la Italia del siglo XV, la superstición adquirió una aplicación práctica y económica. Los primeros espejos de cristal con el dorso revestido de plata, desde luego rompibles, eran fabricados en Venecia. Su coste era elevado, por lo que los sirvientes que limpiaban los espejos de las casas, se les advertía que romper uno de estos tesoros, equivalía a siete años de un destino peor que la muerte. Este uso efectivo de la superstición, sirvió para intensificar la creencia en la mala suerte.

Con referencia a los gatos negros, la creencia procede de Inglaterra, concretamente en la Edad Media.

La característica independencia del gato, junto con su testarudez y su afición al robo, unido al repentino aumento de su población en las grandes ciudades, contribuyeron a su caída en desgracia, a pesar que, como es sabido, en el antiguo Egipto eran adorados y a su fallecimiento, embalsamados con todo lujo.

Los gatos callejeros eran alimentados a menudo por ancianas pobres y solitarias, y cuando se propagó en Europa una oleada de histeria, en la que muchas de estas mujeres eran acusadas de practicar la brujería, los gatos que les hacían compañía (especialmente los negros) fueron considerados culpables… por asociación de ideas.

Así, un animal que en otro tiempo era contemplado con veneración, se convirtió en una criatura odiosa y temible. En los EE.UU, concretamente en Salem, persistió la leyenda de que las brujas se transformaban en gatos para merodear por las noches. Los pobres mininos las pasaron canutas durante la Edad Media y Renacimiento; En Francia, los gatos eran quemados mensualmente hasta que en 1630, Luis XIII puso fin a esta vergonzosa práctica.

Dado el largo tiempo – varios siglos – durante el cual, los gatos negros fueron sacrificados en toda Europa, es sorprendente que el gen de color negro, no se extinguiera en esa especie…, a no ser que el gato realmente tenga siete vidas.

En cuanto a supersticiones, la historia está plagada de ellas. ¿Por qué derramar sal también trae mala suerte? O ¿el famoso número 13? ¿O pasar por debajo de una escalera?. Y ¿Por qué podemos confiar en lo que diga una moneda echada al aire? ¿por qué la cigüeña portaba los bebés? Y ¿de donde procede el mal de ojo?

Estimados lectores, si os intriga el tema, en un próximo artículo proporcionaré más datos. Yo, personalmente he de confesar que un gato negro me trae buena suerte, nunca he roto un espejo, Y por supuesto, jamás paso por debajo de una escalera.

Si sois supersticiosos, Cuadernos está a vuestra disposición para que comentéis vuestras manías o intuiciones. Y si no lo sois, vuestra opinión será también muy apreciada.

Besos mediterráneos… para nada supersticiosos.

viernes, 8 de agosto de 2008

CAJÓN DE SASTRE (I)

Mis colegas bloggeros de Libro de Arena, son conocedores de mi pasión por la HISTORIA; la pequeña, la grande, la informal, la social… porqué como seres humanos, somos hijos de la historia, formamos parte de ella, y a través de nuestras vivencias, también hacemos historia, la cual no hay ni memoria histórica oficial ni sandeces que nos pueda hacerla cambiar.

Claro que en más de una ocasión, se pone en duda, se cuestiona, se descalifica, o se manipula descaradamente, y en este caso, siempre por motivos políticos. Así tenemos autores célebres como Alejandro Dumas quien opinaba: “Los únicos que leen historia son los historiadores cuando corrigen las pruebas de imprenta de sus escritos”. Anatole France, escritor francés de principios del siglo XX, afirmaba sin ningún género de dudas que: “Los libros de historia que no contienen mentiras, son mortalmente aburridos”. A este escepticismo, François Fénelon, poeta, escritor y teólogo francés (1651-1715), contrarrestaría con: “El buen historiador, no es de ninguna época ni de ninguna nación”, y Lord Chesterfield, (Philip Dormer Stanhope, cuarto conde de Chesterfield (1694-1773)) y prototipo por excelencia del gran señor del siglo XVIII, no dudó en calificar a la historia como un “confuso fárrago de sucesos”

Estoy totalmente convencida que todas las frases tienen su punto de verdad, por muy en desacuerdo que se esté, pues, si hablamos de historia, también es necesario analizar el contexto histórico, algo que se tiene muy poco en cuenta. Personalmente, me quedo con dos frases que definen muy bien el significado de la HISTORIA: Una la pronunció Marco Tulio Cicerón jurista, político, filósofo, escritor y orador romano (año 106 – 43 antes de Cristo), quien la definió como: “Testigo de las edades, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida y heraldo de la antigüedad”.

Pero queridos colegas de blog, como estamos en verano, el calor aprieta, la mente no está para grandes y pesadas lecturas sobre la materia, me quedo con la segunda frase, definitoria también de tan insigne temática, pronunciada por Thomas Carlyle, historiador, crítico social y ensayista escocés que vivió durante el siglo XIX “La historia es una destilación del chismorreo”.

Y sí, mi artículo se base en ese “chismorreo”, con el cual en más de una ocasión he animado el cotarro: Las anécdotas históricas.

Viajemos de nuevo en el tiempo, y vayámonos en pleno siglo XVIII. A uno de los compositores y reformador de la ópera más grandes de la historia Christoph Willibald von Gluck, (1714-1787), famoso por la composición de Alceste u Orfeo y Euridice le preguntaron un día cuáles eran las cosas que más amaba y apreciaba.

- Tres cosas: el dinero, el vino y la gloria
- ¿Cómo? ¿La gloria es lo último? ¡Estáis bromeando!
- No, no bromeo – respondió el compositor – Con el dinero puedo comprar el vino, con el vino se despierta mi inspiración, y con mi inspiración alcanzo la gloria. Ya veis que es muy razonable.

El amigo lector es libre de opinar lo que guste, pero la Historia de la Música le da la razón, puesto que sus operas han traspasado fronteras y se representan en todos los coliseos operísticos del mundo.

Y del mundo de la música, pasemos al de la abogacía, siempre tan jugoso, del que ya he referido en más de una ocasión sucesos y casos. Y para ello, hemos de viajar de Francia a España, y concretamente a mediados del siglo XIX.

Don Antonio Maura, (1853-1925) antes de ser el gran estadista y cinco veces presidente del gobierno que fue, y del que ya he relatado alguna anécdota, ejerció como abogado, pues esa era su profesión. Cierto día informaba como recurrido. El abogado recurrente había pronunciado ya su informe, que había durado tres horas, y el presidente del Tribunal, temiendo que el alegado de Maura durase lo mismo, propuso suspender la causa. Maura se opuso a ello, diciendo:

- Señor presidente, sólo necesito cinco minutos
- Si no son más que cinco minutos, puede hablar el letrado.

Y poniendo ostensiblemente su reloj sobre la mesa, dio la palabra a Maura. Este habló durante tres minutos, exponiendo el único argumento posible, que era totalmente convincente. Terminó diciendo: “Me sobran dos minutos, de los cuales hago a la sala donación pura, perfecta e irrevocable”.

Ni que decir tiene que Maura ganó el pleito.

Y para terminar esta primera parte de hoy, sigamos en el siglo XIX, pero transportemos nuestra imaginación al “Far West”. Nos encontramos en los EE.UU y un nombre suena por doquier: Colt. No tan solo fue un revolver, sino el apellido de Samuel Colt, nacido en el estado de Connecticut en 1814. Aventurero e industrial armamentístico quien des de muy joven ya tenía la idea de crear un arma que pudiera disparar repetidas veces, sin necesidad de cargar el arma, y su idea se convirtió en realidad: en 1836 inventó el revolver de repetición, ofreciéndolo al ejercito norteamericano, quien lo rechazó, pero el entonces independiente estado de Texas, lo adquirió y lo usó con éxito. Sus victimas fueron los indios comanches. Su eficacia era tal, que un alto mando del ejercito tejano declaró: “Prefiero enfrentarme a un millón de soldados enemigos que a doscientos cincuenta soldados armados con revólveres Colt”.

El revolver más célebre, el que aparece en las películas es de 6 disparos, cañón de 229 milímetros y calibre de 11,4 milímetros. Se trata del “Colt Walker” o en la jerga del oeste “El juez Colt y sus seis jurados”. Jessie James, Billy el niño. Buffalo Hill, John Wayne, Gary Cooper, unos en realidad, otros en la ficción, hicieron célebre la fórmula de la época: “Dios creó los hombres, Colt los hizo iguales”.

Bueno, de todo hay en la “viña del Señor”, así que aquí tenéis unas cuantas anécdotas para este primer Cajón de Sastre, que aunque histórico, no contiene ni aditivos, y si conservantes para la memoria. En otro artículo, abriremos de nuevo el Cajón, y a ver si nos proporciona herramientas jugosas y divertidas para pasar los calores estivales.

lunes, 28 de julio de 2008

CULTO A LAS APARIENCIAS

Mi afición al análisis me lleva a observar a la sociedad des de los más diversos ámbitos. Mi colaboración esporádica con la caja de un restaurante en los fines de semana, me permite obtener unos datos, que no por ampliar mis conocimientos, dejan de ser curiosos.

Ayer en Mataró era el día central de la fiesta mayor, de la cual ya os hablé el año pasado, a través de Libro de Arena, comentando un tanto jocosamente, la celebración de la Missa de Glòria, así llamada.

La tradición en la asistencia al acto religioso, se complemente con el ágape correspondiente, que en más de una ocasión, se dejaba preparado el día anterior, con el fin de cumplir con la tradición, como Dios manda, y nunca mejor dicho.

Esto, sin embargo, era antes. Ahora, tenemos playa, los distintos actos organizados por el ayuntamiento, y no estamos para cocinar y pasar calor. Pagant, Sant Pere canta como también decimos por aquí y se encarga la comida, o bien se acude al restaurante.

Cómo el día es caluroso, no es cuestión de vestir de vint-i-un botons, frase hecha donde las haya, también de lares catalanes y acudimos al restaurante de postín, en camiseta y playeros, con algunas honrosísimas excepciones, que se pueden contar con los dedos de una mano, y aún sobran. Por supuesto, los niños nos acompañan, aunque sean las doce de la noche, y el mejor lugar fuera la cama.

Tenemos apetito, que no significa que tengamos paladar o que sepamos degustar las exquisiteces de la carta, acompañadas de los caldos correspondientes. Y no tenemos dinero. La tarjeta de crédito, es junto a la lavadora, el mejor invento del mundo. Ya pagaremos, pero ojo, todo sube, por lo que nos conformamos con el tapeo, que pagamos a precio de escándalo – el restaurante no engaña, es una marisquería – y abarrotamos el local, llenándolo del ruido de conversaciones insulsas. És Festa Major!, cuando si se sabe escoger, por el mismo precio del tapeo, y cantidad más restringida, tenemos la oportunidad de saborear algunos platos.

Aunque lo más importante es otra cosa: NOS SIRVEN. La gula, como pecado capital, tiene muchas formas de “tentarnos”, no sólo por el acto de ingerir alimentos en si, y con ello mezclar en nuestro cerebro, el ansia de comer, con la apetencia real para la misma, sino de complacer nuestra vanidad, imitando a las economías saneadas, cuantas más veces sea posible, y con mil y una excusas: reunión familiar, celebración, no tengo ganas de cocinar, ya trabajo durante toda la semana, etc., etc.

Si durante un par de horas nos sirven, nos sentimos por unos cuantos minutos fuera de nuestro entorno, real, olvidando problemas, sin saber lo que comemos, tan sólo diciendo “Es bueno esto”. Ni siquiera, “está exquisitamente cocinado, acertadamente condimentado, y excelentemente presentado”

En realidad, es imposible decirlo, puesto que el restaurante estaba a tope, con gente que había reservado esperando, porqué otros no tienen la más mínima consideración en abandonar la mesa, porqué “para eso pago y me sirven”.

Tal como he descrito en anteriores post, especialmente el dedicado a Brilliant-Savarain, la cocina es un arte, que en nada tiene que ver con la gula, y el equipo de cocina se esfuerza, por el nombre del restaurante, de presentar platos donde, el aspecto visual sea remarcable, sin olvidar sabores y olores. Si se quiere apreciar en toda su magnitud un plato elaborado, mejor ir entre semana, con calma. No habrá problema con las mesas y la tranquilidad está garantizada, en comida o cena.

Pero ¡Ay las!, trabajamos, somos esclavos del pago de hipotecas, el colegio de los niños, su manutención… Pero queremos darnos un gustazo, no estamos para sacrificios, ya trabajamos bastante, así que Visa al canto, ¡Oh, se come tan bien!, ¡hemos disfrutado tanto! ¿Comiendo qué? ¿Una ración de patatas y unos calamares a la romana?

Hay que saber asumir las obligaciones familiares y sus responsabilidades. Hay épocas para todo. Hay que saber entender donde vamos, que hacemos, que podemos permitirnos… pero siempre, siempre, estar a la altura de las circunstancias. “El quiero y no puedo” es signo de vulgaridad.

domingo, 13 de julio de 2008

TEATRO, TODO ES PURO TEATRO

Si bien los últimos acontecimientos familiares, me han mantenido un tanto al margen de la realidad política y social del país, durante estos días, he podido ponerme al corriente de la actualidad, llegando a la conclusión de si vale la pena o no estar al día de los hechos, puesto que cada vez pongo más en entredicho que lo que vemos, oímos o percibimos a través de los medios de comunicación, sea en verdad lo que se nos quiere mostrar.

Lo más destacado – porque no queda otro remedio – han sido los congresos del PP y del PSOE. En apariencia, todo son voluntades de renovación, y preocupación los problemas de la sociedad. En apariencia los partidos se preocupan por el bienestar del ciudadano y desde sus distintas visiones, proporcionan sus soluciones.

Pero si profundizamos más allá de la imagen de espectáculo y de adoración de ídolos paganos que ofrece la política, podemos observar con absoluto desencanto, que sólo existe la finalidad de mantener o llegar al poder. Los principios, las creencias, las ideas se dejan a un lado, de la mano de personas mediocres, con estudios universitarios, sin duda, pero sin una experiencia real en la calle, en el trabajo en una empresa, en el día a día. Muchos de los nuevos cargos de los dos partidos mayoritarios, proceden de la administración pública; es decir, del funcionariado, de la propia estructura del estado, por lo que desconocen lo que es luchar por mantener una empresa, por pagar los impuestos, o los puestos de trabajo, o por quedarse sin empleo.

En el PP, la renovación parte de la aniquilación de la coherencia de ideas. Independientemente que se esté de acuerdo con la forma de actuar o con las decisiones tomadas, lo que es absolutamente imperdonable es que después de haber hecho el trabajo duro, y a veces sucio, gentes como Zaplana, Acebes, o Maria San Gil, sean contemplados como una vieja guardia obsoleta y sustituidos por personajillos arribistas, que han sabido maniobrar con mucha astucia para alcanzar las cotas de poder necesarias.

En muchas ocasiones, no he estado de acuerdo con actuaciones o declaraciones de Acebes y Zaplana, pero lo que sí les valoro, al igual que a J.M. Aznar es su coherencia, su creencia en sus ideas, y el bagaje de haber permanecido ocho años en un gobierno. Si pongo el ejemplo del PP, es por ser el más cercano en las informaciones.

Pero ¿Quién me dice que su sometimiento a las decisiones del partido no haya sido teatro, puro teatro? ¿Quién me dice que la crítica de J.M. Aznar en el congreso de su partido no sea para hacer de “malo” y hacer quedar bien a Mariano Rajoy, a quien considero un buen político pero un pésimo gestor de partido?

El caso del PSOE, simplemente es más de lo mismo; más cretinos para seguir gobernando. Cretinos procedentes en muchos casos, de la estructura del estado, por lo que el ambiente es de una progresía pija, que se cree por encima del bien y del mal, y poseedora de la potestad de las urnas para gobernar.

A mi entender, que es poco, el panorama político actual es una nebulosa, una obnibulación de la realidad de que no hay confianza en los partidos, pues éstos no representan a la sociedad, ni la sociedad se ve reflejada en ellos, pero son la única herramienta de la actual democracia para conseguir el funcionamiento de las instituciones.

Vivimos en una partitocrácia, donde el individuo es sepultado constantemente. El PP que defendía la libertad y el derecho de la persona, está renunciado a estos principios básicos del liberalismo, en aras de que “hay que adaptarse a los cambios que se producen”.

Renovar, es necesario e imprescindible en cualquier ciclo de la vida, pero no a costa de renunciar a los principios, a valores éticos y morales, a despreciar la experiencia en aras de alcanzar el poder.

La política se ha convertido en una constante representación teatral, descarada y sin tapujos, a la que la ciudadanía está sometida, como si de una extraña forma de control se tratase.

Anthony Burgess, autor de La naranja mecánica – llevada al cine por Stanley Kubrik en 1972- en su libro El poder de las tinieblas, (1984), fue todo un profeta de lo que es nuestra sociedad del 2008. “Vivimos actualmente sin control alguno. La iglesia no controla a sus fieles, los padres no controlan a los hijos. Las leyes no controlan a los ciudadanos” Para Burgess, la culpa de esta situación reside en la permisividad que caracteriza a la sociedad moderna. “Autorizamos las drogas, la libertad sexual, permitimos a los ladrones que roben y a los asesinos que maten. El resultado es el caos en el que nos estamos hundiendo”.

Su visión sobre la juventud, tampoco tiene desperdicio “Los jóvenes disponen de demasiado dinero y son mucho más precoces que los de generaciones anteriores. Pero faltos de vitalidad y de afanes creadores, malgastan todas sus energías provocando toda clase de inútiles violencias”

Lo que no tuvo en cuenta el escritor fue la corrupción de la política, y el afán de poder de una clase dirigente con alto desarrollo de mediocridad, pero con una gran capacidad para la representación teatral.

domingo, 6 de julio de 2008

IN MEMORIAM

Si hay un acontecimiento en la vida de todo ser humano, donde sentimientos, emociones, pensamientos, hechos, acciones, gestos y un sin fin de actos se agolpan implacablemente en nuestra memoria, este es durante el periodo de transición hacia la muerte.

Si bien es cierto que en alguna ocasión, con el uso de la ironía y el sentido del humor… negro, no he tenido inconveniente en “burlarme” de la Dama de Negro, lo que siempre he respetado sobremanera es el dolor, la agonía antes de que el alma abandone el cuerpo.

Mi madre falleció el pasado 3 de julio, como consecuencia de lo que el informe médico dictamina como “una deterioración funcional previa severa y probable hipoproteinemia con múltiples úlceras decúbito a EEII y glúteo, y una gran úlcera sacra que se extendía hacia la espalda, visualizando planos musculares y columna”.

En un lenguaje más accesible, se podría resumir en una profunda infección en la sangre como consecuencia de las llagas o úlceras producidas por la inmovilización total de su lado izquierdo, debida a la embolia cerebral que se produjo en el mes de marzo.

Acercándonos más a la realidad, mi madre tiró la toalla hace unas semanas, negándose a comer, o a ingerir la medicación prescrita, para su tratamiento. Perdió la ilusión por la vida, a causa de su parálisis con complicaciones. Perdió las ganas de vivir ante su total dependencia del personal de la residencia. Aceptó la derrota, tras un profundo examen de conciencia, al convivir con otras personas, al comprobar cual había sido su error de conducta conmigo y con los demás.

La experiencia de mi madre en la residencia, me ha proporcionado una visión profunda y filosófica sobre el comportamiento del ser humano, y sobre la gran soledad que habita en el mismo, especialmente en personas de carácter dominante y egoísta que no se han inmutado en someter a los demás. En el fondo, forma parte de su aprendizaje y evolución, pero curioso es destacar que las mujeres, en eso, se llevan la palma.

Pero si metafísica ha sido la experiencia, la transición hacia la muerte ha sido absolutamente enriquecedora, llena de Amor, Agradecimiento, Piedad y Perdón.

La dulzura en la expresión del rostro de mi madre, pues ya no existía ningún tipo de comunicación, a medida que la sedación con morfina hacía efecto era totalmente gratificante y tranquilizadora. Por primera vez en muchos años “gozaba” de no sentir dolor de ninguna clase, de no sufrir, de percibir un bienestar interior imposible de describir. La mañana del día de su fallecimiento, parecía un lirón.

Por mi parte, he vivido intensamente la experiencia, llorando de emoción y de ternura por como los recuerdos se agolpaban en mi mente, por su cariño en mi infancia, por su afán de lucha en salir adelante, por las prendas de punto, de ganchillo o de costura que en un tiempo salieron de sus manos, como auténticas obras de arte.

No obstante, la negatividad de algunos recuerdos también hacía acto de presencia, especialmente los relacionados con su fuerte carácter o su incomprensión hacia mi y mi forma de ser. Pero quiero ser sincera; no debo olvidar los malos momentos, pero no quiero recordarlos, porqué debo salir adelante. Los malos momentos son los que han provocado que no eche de menos a mi madre, pero siempre, al igual que mi padre, estará en mis oraciones, y en mi mente, por todo lo que he aprendido, en lo bueno y en lo malo,

Mis padres contribuyeron a que mi carácter sea alegre y socarrón, pero responsable y constante, a que apreciara el trabajo en todo su valor, a tener sentido del ahorro y del gasto. A cumplir con deberes y obligaciones y a ser disciplinada.

En lo que no aportaron nada fue a mi humanismo y a mi gran amor por las artes y sensibilidad por lo bello. No lo comprendían, pero eso, forma parte de mi evolución personal.

Coger la mano de mi madre en su transición, acariciarla y besarla aun sabiendo que ya no percibía nada, deseándole un “buen viaje” hacia la Luz y la Armonía, - recibió la extremaunción tres días antes de su fallecimiento - y por supuesto rezando por ella, rogando la Piedad de Dios para su acogida, era lo único que podía hacer.

Mi madre estaba hermosa, elegante en su última morada. Era una mujer presumida. Amortajada en una túnica color champán, y sobre su pecho dos rosas color salmón, símbolo del amor de mi padre y mío, Su cuerpo fue incinerado, como acto de liberación y purificación de lo que fue coraza y prisión de dolor físico de su persona. Sus cenizas reposarán junto con los huesos de mi padre, con los que ya sabéis que de vez en cuando mantengo interesantes monólogos.

Su viaje ha empezado y mi vida continua, llena de positivismo por haber vivido sin rencor y con absoluta armonía, tranquilidad y paz, la intensidad permanente de unas horas donde por primera y última vez, no ha habido nada malo, sino dulzura y calidez.

domingo, 8 de junio de 2008

THE BEST SELLER O PSEUDO-LITERATURA A LA CARTA

La literatura, como el resto de las artes, se ha convertido en todo un negocio. Tan elevado es el afán mercantilista de las editoriales, que con en el eufemismo de promoción de la cultura, venden con absoluto descaro, obras escritas por autores de dudosa preparación humanística, tanto a incautos y potenciales clientes, como a respetables programas de medios de comunicación, de forma tan sibilina, que por muy desarrollada que una tenga la capacidad intelectual, tarde o temprano cae en la trampa. Sí, lo confieso, caí en la trampa del Juego del ángel de Carlos Ruíz Zafón.

Cercana la fecha del día del libro, 23 de abril, oigo en un programa radiofónico, una entrevista al susodicho autor, quien en base a la venta de su libro La sombra del viento, promocionaba este segundo, sin desvelar demasiados detalles de su argumento, pero dijo una frase que, lo confieso, me encandiló: el protagonista visitaba “El cementerio de los libros olvidados”.
Es algo absolutamente poético y enigmático, y con visos de extraordinaria realidad, puesto que puede afirmarse con toda rotundidad, que los grandes clásicos de la literatura universal: A. Chejov, H. Balzac, Guy de Monptassant, Jane Austen, F. Dovtoievski, J.W. Goethe, Víctor Hugo, M.J. de Larra, B. Pérez Galdós, G. Flaubert, James Joyce, Virginia Wolf, Oscar Wilde, A. Camus, las hermanas Bronte, Kafka y tantos y tantos otros sin olvidar a M. Cervantes, W. Sakespeare, Voltaire, etc. etc. forman parte de ese camposanto, donde el silencio de los mortales, rinde culto a su olvido.

Bajo el hechizo de seductora frase, gasté mis correspondientes 24,50 € menos el diez por ciento, adquiriendo este y el anterior, origen real de la frase. Dejé a medio terminar un interesantísimo estudio titulado La arquitectura del poder de Deyan Sudjic, donde de forma amena y didáctica, el autor nos introduce en las relaciones de los políticos con los arquitectos, para perpetuar la memoria de los primeros a través de personalísimas construcciones, y me adentro en la Barcelona de principios de siglo, hasta los años veinte, donde el autor sitúa la acción un tanto insulsa, sin excesivos alicientes hasta la página 150, en que empieza a animarse un poquito la trama argumental, y que con el paso de las páginasm en realidad nos encontramos ante unos hechos y personajes, demasiadas veces vista en filmes para la televisión, producidos en los EE.UU, donde saben mezclar a placer misterio y romanticismo de segunda clase.

La manufactura es impecable, exquisita, diría yo; un redactado muy bien cuidado, sólida documentación, un vocabulario extenso, todo ello siguiendo los cánones básicos de cualquier texto literario. Pero NADA MÁS, porqué el resto es estética.

La industria actual de la literatura, entierra, o mejor aún, incinera sin el menor atisbo de piedad, a nombres ilustres que no tan solo eran buenos conocedores de lo que significaba escribir, sino genios que pusieron su imaginación al servicio de la cultura y el humanismo. Hombres y mujeres para quienes el hecho de plasmar en papel toda clase de aventuras, sentimientos, emociones, pensamientos, reflexiones, ensayos, filosofias,etc., era la expresión más sublime de su alma, a través de relatos donde creatividad y oficio iban de la mano sin discusión al respecto.

Y son vulgarmente sustituidos por mediocres personajillos, que a base de contactos, saben situarse cerca del poder, alimentados por una aureola de falsa calidad intelectual. Otro ejemplo lo acabo de ver en una entrevista realizada a Javier Sierra, en Intereconomía televisión.

Pero este caso, es peor que el anterior, pues tal como he podido comprobar en la entrevista, puede inducir al lector en terribles confusiones con las tramas de sus novelas, basadas en hechos reales, pero que él, a través de la ficción, da sus propias pero irreales conclusiones.

La novela histórica es un genero cultivado últimamente con demasiada frecuencia, desvirtuando a la HISTORIA, a los hechos y acontecimientos probados documentalmente, a favor de argumentos manipulados descaradamente, pues personajes reales “interpretan” papeles de ficción.

La total decadencia de los albores del siglo XXI, se manifiesta en la nobleza de las artes - puede aplicarse mi exposición al arte, la arquitectura, la música, etc. – sin que el ser humano, demasiado inmerso en la cotidianidad de una hipotecada existencia, se perciba de ello.

A pesar de la destrucción y manipulación constante del mercantilismo editorial, a los que amamos la gran literatura, la de los clásicos y la de nuestra juventud, sólo nos queda acudir al Cementerio de los Libros Olvidados, y rogar para que el alma eterna de los grandes escritores, no apague nunca la Luz de la civilización que proporcionaron.

domingo, 25 de mayo de 2008

CRISIS

La palabrita vuelve a estar en todo su apogeo en el mundo empresarial y en los medios económicos, y como consecuencia del vocablo, los hechos. A ver, queridos colegas de blog, ¿a cuantos les ha tocado el despido por la “crisis”?

Deseo fervientemente que a muy pocos, pero a mi en particular, sí me ha tocado. Las razones exhibidas por la empresa: “las ventas van mal, perdemos 40.000,00 €. Estamos en crisis y para continuar con la empresa adelante, debemos prescindir de tu puesto de trabajo. Es una decisión muy dura que nos apena muchísimo, etc.,etc.”

Y evidentemente, la contundencia de la noticia te deja noqueada, para pasar a continuación a la fase de cabrero, seguida de la incertidumbre por el futuro y entre medias, la espera de la “liberación”, mientras se cumple el plazo establecido, sin dejar de pensar por ello que “has tenido suerte, te vas con pasta. Los que se quedan…”

Ciertamente, la crisis existe, pero en su mayor parte, provocada por una pésima gestión empresarial, basada en el endeudamiento durante los buenos tiempos. En mi caso, la firma donde hasta el próximo 30 de mayo "prestaré mis servicios", se dedica a la edición de dos semanarios, gratuitos para el lector, uno de noticias y otro de información del mundo inmobiliario.
La particularidad estriba en que hace dos años fue contratado un “lumbrera” de ESADE, esa escuela de negocios alto standing de Barcelona, de donde teóricamente, salen números 1 del mundo empresarial, pero que cuando ponen sus conocimientos a la práctica, demuestran con don de gentes y simpatía a raudales, que no saben hacer la “o” con un canuto, debido tanto a su juventud como prepotencia, y por supuesto, inexperiencia.

El "lumbrera" en cuestión entro en la firma como gerente, siendo su currículum de director financiero, con una economía que empezaba a sanearse, y tan solo con una póliza de crédito de 20.000,00 € . Cuando salió, en enero de este año - por cierto alegando que se sacrificaba porqué la empresa no podía mantener su sueldo, (cerca de 4.000,00 € mensuales), es decir, abandonaba el barco como consecuencia de la crisis – dejó cinco pólizas de crédito por valor 300.000 € o sea, 50.000.000 de las antiguas pesetas de y con asuntos sin resolver como deudas de clientes por valor unos 100.000,00 € más.

La empresa también consintió, per excesiva tolerancia de sus administradores, en mantener contratos de cierto blindaje con algún comercial y jefe de ventas, que suponía un pago de comisiones mensuales, superior al sueldo de Montilla, ese que es presidente de la Generalitat de Cataluña.

Por mi larga trayectoria profesional, y supongo que la de muchos lectores, puedo decir con toda contundencia, que en la actualidad el mundo empresarial se deja asesorar por falsas teorías de negocio que no tienen en cuenta el ahorro – una empresa TAMBIÉN DEBE AHORRAR – y basan su economía, sea en la línea de negocio que sea, en préstamos, anticipos bancarios y subvenciones.

Falta riesgo y vocación en el empresariado. Falta también toma de decisiones contundentes, en beneficio de la colectividad. Falta visión de futuro – LA ACTUAL CRISIS ERA ABSOLUTAMENTE PREVISIBLE – y había que haber iniciado otras líneas de negocio, para cubrir estos periodos.

Cuando manifesté este punto de vista en el momento en que me “informaban” del despido, me dijeron “no hemos sabido más”.

¡Es una vergüenza! No hemos sabido más, per nos echan a la calle, hipotecados y sin contemplaciones de ninguna clase.

Os aseguro, queridos colegas de blog, que estoy HARTA de la administración de la empresa, de la cantidad de inútiles – como los políticos – que están en puestos directivos, que no merecen, mientras somos los subordinados los que sacamos adelante, con nuestra labor y sueldos mileuristas, la gestión empresarial.

De nuevo, me toca volver a empezar, y no precisamente la canción Cole Porter. De nuevo, envío de currículums y escuchar las mismas sandeces de otros tiempos. Lo confieso, por primera vez en mi vida, NO QUIERO VOLVER A LA ADMNISTRACIÓN EN UNA EMPRESA, pero no se donde quiero trabajar. Mis aficiones humanísticas me llevan a querer algo relacionado con este campo, algo más intelectual y menos económico, donde el jefe no exista, o por lo menos, a distancia.
Si ya se, eso es una utopía. Se cual es la realidad y a ella me voy a enfrentar. En mis años de estudiante de FPA tenía un profesor de contabilidad que decía "Ya se que tenéis que pasar por el tubo, pero fijaros en ese tubo, tal vez no esté tan mal". Y eso, puedo deciros que es todo un lema en mi vida, a parte de otro, también procedente de un profesor, esta vez de inglés: "La empresa es irracional".