sábado, 22 de noviembre de 2008

FUTURO INDEFINIDO

El tiempo verbal justifica a la perfección, la nebulosa en la que se encuentra la situación económica actual, a la que hay que aplicar la incertidumbre de decisiones políticas tomadas en base a una experiencia de similitud de circunstancias, pero con acontecimientos de distinta evolución. A ello, añadiríamos la mediocridad intelectual de algunos mandatarios, más dados a la filosofía que a la práctica o conocimiento real de la economía.

Internet proporciona informaciones mucho más precisas y especializadas, pero poco consultadas en comparación con los medios habituales. Requiere un esfuerzo el hecho de conectarse y leer en la red con el fin de estar informado de una realidad más tangible.

A través de los medios de comunicación “mass media” (prensa, radio y televisión), más al alcance de la ciudadanía, se nos informa de cifras de paro, de la cumbre del G-20, de los millones que ha costado la cúpula o “gotelé chapucero” de Miquel Barceló, de los expedientes de regulación de empleo, etc. Pero se oculta las cifras de personas que acuden a centros sociales a pedir ayuda, por desempleo, por falta de dinero para atender a sus familias o por problemas desahucio por parte de los bancos, al no poder hacer frente al pago de hipotecas.

Dentro de la indefinición de futuro a la que estamos sometidos, se producen hechos significativos que están provocando cambios desconcertantes, que nunca se hubieran imaginado. El más sugestivo de todos: la banca pidiendo dinero al Estado, es decir a TODOS LOS ESPAÑOLES (¿Dónde están los nacionalistas e independentistas ahora?) para atender los pagos por los créditos solicitados a bancos extranjeros, para sus operaciones, un 90% inmobiliarias. Plazos que no pueden aplazarse bajo ningún concepto.

Tal como se comentó en una tertulia televisiva: “Lo mismo que Robin Hood pero al revés: robar a los pobres para dárselo a los ricos”.

La implacable realidad en su vertiente económica es: LOS BANCOS NO TIENEN CASH (liquidez) para realizar sus actividades. Podríamos preguntar entonces ¿está en quiebra la banca? Por como se desarrollan los acontecimientos, y por las diferentes caídas bursátiles, algunos bancos y cajas deben rondar la misma, a la cual darán apariencia de fusiones o absorciones, porque los españoles, los que tenemos que prestarles dinero ahora, a través del Estado para pagar sus deudas, tampoco les pagamos, como consecuencia de las revisiones al alza de las hipotecas, más los impagos de préstamos, pólizas o tarjetas de crédito, a particulares empresas y constructoras e inmobiliarias principalmente, como consecuencia de cierres empresariales y desempleo, además de, una inflación galopante y recursos y ahorros escasos. También hay que añadir el hecho de que pequeños y grandes ahorradores, ejerciendo su libertad de propiedad, retiran sus ahorros, creando efectivo para guardarlo bajo el bajo llave, ante la inseguridad bancaria, con lo cual ayudan a generar todavía con más ímpetu esa falta de liquidez.

Y ¿qué ocurre si no se paga la hipoteca? Pues si no se pagan unos cuantos recibos, no pasa nada, siempre que el banco esté dispuesto a negociar. Sino negocia, el desahucio sin contemplaciones, con lo cual se obliga a ir e alquiler al españolito, ciudadano gris que sólo sirve para votar y consumir, y que a través del Estado, presta dinero al banco para pagar sus deudas y estos precisamente no están baratos, por lo muchos acuden a la Administración, sea a través de los ayuntamientos o entes autonómicos, a pedir subvenciones y ayudas a tal fin. Pero eso no significa que las obtengan.

Y mientras tanto, ¿Qué ocurre con las casas y pisos? En principio, quedan propiedad de la banca, que ante estas situaciones, puede llegar a poseer un parque de viviendas suficientemente amplio, como para ejercer funciones de inmobiliaria vendiendo o alquilando. O sea, no van a existir propietarios o empresas que se dediquen al alquiler; sino que va a ser la banca, lo cual lleva a pensar en el intervencionismo de un poder fáctico, cada vez más duro de la libertad del individuo.

El hecho de tener una casa proporciona a la persona una seguridad y confianza en si mismo, una perspectiva por la que luchar, y un lugar adecuado para la creación de una familia.

Al no poseer nada tangible, se lleva a la persona a la simple subsistencia sin motivos para seguir adelante, para crear una actividad empresarial o de otro tipo. Se llega a estar sujeto, desde la misma fecha del nacimiento, a la voluntad de una macro y monstruosa entidad llamada ESTADO.

Se ha construido en exceso, muchos de los bancos han concedido préstamos e hipotecas, presionados por las direcciones de los mismos, y a la vez incentivados con pagas y primas. Pero también, se han dado préstamos por ineptitud de empleados, de seguro con títulos universitarios, y masters por doquier, que en su vida han luchado por una empresa o incluso causa, y que además han estado mal educados, basando solo la actividad empresarial en el endeudamiento y no en los beneficios.

Todo ello está llevando, de una parte a que los españoles perdamos el miedo a la banca y a no pagar, por otra a que el Estado esté cada vez incidiendo más en nuestra independencia y privacidad, asumiendo funciones que la empresa o entidades privadas podrían ejercer, proporcionando los ingresos pertinentes, y a ejercer la profesión de funcionario, especialmente en el sector ventanillas y oficinas, como máxima seguridad en el empleo, pues aunque tengan reducida la subida salarial, ¿se atreverá algún día la Administración a considerar a los funcionarios, como empleados de una empresa, y poder aplicar el ERE correspondiente? Tal vez no se atreva, pero si la crisis se va agudizando, ¿Quién va a garantizar el cobro de su sueldo, si no hay ingresos procedentes de las empresas?

Estamos subsistiendo en un futuro indefinido en todos los ámbitos; el ejemplo de la petrolera rusa lukoil en adquirir las acciones de Sacyr Vallhermoso y la Caixa, presenta también la posibilidad de ser una maniobra política para una nueva intervención del Estado, con el “supremo fin” de evitar que una compañía energética española, no sea controlada por una firma extranjera, pero cuya realidad sea una libre-empresa menos en el panorama económico español.

Un exceso de inmigración, falta de empuje para la creación de empresas y de empleo, un intervencionismo cada vez más declarado del Estado y de poderes fácticos, la imposibilidad de una vida propia y cómoda y de facilitar un futuro a las nuevas generaciones, los que tengan oportunidad de un empleo, a trabajar a destajo sin apenas posibilidad de tiempo libre, sólo lleva a pensar a una vuelta a la esclavitud y a una sibilina sumisión, algo que Orwell ya predijo en su 1984.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Mucho se ha criticado la intervención de los distintos gobiernos en favor de la banca; se trata de una intervención que no ha criticado (que yo sepa) si el más liberal de los financieros de Wall Street o de la City, porque la alternativa era el hundimiento, y no solo de los bancos, sino la nuestra.
Hay un precedente en la crisis de 1929; en un primer momento, el gobierno del presidente Hoover optó por no intervenir, con lo que en poco tiempo cerraron la mayor parte de bancos norteamericano, mientras en poco tiempo el paro se elevaba al 25 por ciento. Esto no se detuvo hasta la intervención de Roosevelt (bendecida después por Keynes).
Has apuntado lo que puede ser un futuro negocio para la banca: el alquiler del pronto importante (si Dios no lo remedia) parque de viviendas procedente de particulares i promotores que no puedan pagar. A estos efectos ya estamos viendo en los periódicos articulos loando las ventajas del alquiler.
Lo cierto es que las larguísimas hipotecas pueden marcar a toda una generación, que deberá emplear buena parte de su dinero para pagar su casa, restándola de otros gastos, y por lo tanto afectando a todos los sectores económicos. Ello sin hablar de la angustia que puede significar para muchas famílias no llegar a fin de mes, o viéndose incluso imposibilitadas de pagar estudios universitarios a sus hijos, o cambiar de residencia, por no poder vender la casa.
Y digámoslo claro nadie (ningún gobierno, de ningún partido, ni de Comunidad autónoma, ni Ayuntamiento), han hecho NADA (que yo sepa) para evitar una sitruación que se veia venir (¿tal vez como Hoover?).
Pero es que tampoco el alquiler es una solución: está tan caro como la hipoteca, o poco menos, difícil para el inquilino y el propietario. Muchos propietarios han visto como su piso era destrozado y sus inquilinos se marchaban sin pagar (yo conozco al menos dos, y a uno de ello le pasó dos veces). Pero las personas honradas que alquilan, que son la mayoría), ven su alquiler subir año tras año, o que de pronto le digan que tiene que marcharse, porque el dueño necesita el piso, y con la perspectiva de encontrarse en la vejez sin vivienda propia y con una pensión que no le permita pagar el alquiler.
En resumen: la vivienda es un problema gravísimo en una sociedad en la que hay millones de viviendas vacías, y sobre la que, hasta el momento, no se han aplicado más que parches.
Bueno, perdona este comentario tan largo, pero es que tu escrito tiene mucho contenido.
A pesar de todo, hay que mantener la esperanza.

Rosa Isabel

Anónimo dijo...

En este "futuro indefinido", hay tal vez dos preguntas claves a las que ahora nosotros no podemos responder.
1) ¿Hasta cuando podrá endeudarse el Estado y hacer frente a sus compromisos?
2) ¿Qué límite de morosidad podrá aguantar la banca?

Rosa Isabel

Marta dijo...

Hola Rosa Isabel,

Tu comentario me parece magnífico y das con el dedo en la llaga. Jamás se debía de haber consentido que un derecho fundamental de todo ciudadano, la vivienda, consituyese una forma tanto de ahorro como de especulación monetaria. Todo se debe a los ayuntamientos, y a su poder de recalificació, a la pérdidda de industrias y sus correspondientes impuestos y en sustitución de ello, llegó la construcción.

Y ahora nos encontramos en una situación de penuria económica absoluta. Acabo de leer una noticia donde casi 11.000.000 de asalariados cobren menos de 1100 al mes. Verdaderamente no se puede vivir con eso, a menos que sea a base de estrecheches. Sólo 194.000 personas cobran sueldos elevados en todo el país.

Si nos encontrasemos en los años 30 del siglo XX, podríamos pensar en que la resolución de la crisis fue como en el año 1939. Una idea radical, pero el futuro es muy complicado, y absolutamente indefinido, tanto para nosotros como para futuras generaciones.

Gracias como siempre por tu visita. Besos

Mertxe dijo...

Los niños de la posguerra vivimos la dictadura franquista de dos maneras. Hasta muy avanzados los sesenta, en el limbo. Después en la vorágine.Mientras nos zarandeaban los acontecimientos, nosotros tratábamos de ponernos al día con la dichosa asignatura pendiente, es decir, con la vida real, soñábamos con el futuro. Con el futuro simple para más señas: la democracia. Éramos absolutos, tajantes. Vendrá la democracia y tendrá nuestros ojos. En casa nos miraban con sorna, entonces no estábamos para sutilezas. Todos los días eran días de lucha, toda la lucha tenía un solo fin, la libertad, y a los espectadores de nuestra odisea los ignórabamos.

Y ahora estamos aquí, donde siempre hemos estado. Recuerdo que, una vez muerto Franco, un vocerío clamaba por la ruptura y otro por la transición. Guerra o paz. Venció la paz y la llamaron democracia, estado de derecho, estado del bienestar, y bla-bla-bla.

Balance de situación: los banqueros de ayer son los banqueros de hoy, la gran patronal de ayer es la de hoy, los políticos de ayer son lo políticos de hoy. ¿De qué nos quejamos? Se han cambiado de nombre y vestuario, se han hecho un lifting moral, y aquí siguen, ellos y sus alevines dispuestos a amargarnos la vida.

Sé que he esto parece un sintetización extrema. Y tal vez lo sea. Pero es lo que hay, como se dice ahora. Nuestro futuro siempre ha sido indefinido, es decir, contingente. Lo que puede suceder o no es la cimbreante cuerda por la que camina España desde hace décadas.

Claro que... Las cuerdas suelen romperse un día u otro.

Marta Montoliu dijo...

Hola Marta,

Gracias por pasarte por mi blog.
Un apunte - aqui en Espanya tenemos una cultura muy acentuada de compra de propiedad. Si bien es cierta tu afirmacion de que el sentimiento de posesion de vivienda nos da un anclaje (no solo material sino emocional), en otras culturas europeas la gente alquila y tan contentos. ?Crees que tiene que ver con la pobreza que se vivio en la posguerra? Lo he oido a veces - y ligado con el comentario de Mertxe.
Seria interesante, casi a nivel de estudio psicologico.

Marta

Anónimo dijo...

HOLA MARTICA, GRACIAS POR TU VISITA, PERO LA VERDAD TAMBIEN ANDO SUPER OCUPADA, PUES AQUI EN COLOMBIA HAY CIERRE DE DESPACHOS JUDICIALES A MEDIADOS DE DICIEMBRE. GRACIAS POR VISITARME Y POR ESE APOYO QUE ME BRINDAS CON TUS PALABRAS.

Anónimo dijo...

como siempre, olvido mi nombre.


LUZMARINA/LIBRODEARENA/